La piedra en el zapato de la oligarquía colombiana, por múltiples razones, es un movimiento armado en expansión física y creciente capacidad militar al que evidentemente no ha podido derrotar. Derrotarlo sería su último paso para hacer un país a su imagen y semejanza, la oportunidad de pervertir, más aún, el régimen político y de montar su modelo económico neoliberal sin ninguna traba. Para el régimen esto es un axioma, una verdad de a puño: la guerrilla es un obstáculo para la "apertura".